Ahorro en Gas

Mantenimiento de la caldera: ahorra en tu factura de gas

Tu caldera puede estar gastando más de lo que debería — y tiene solución.

Si tienes caldera de gas en casa, hay una verdad incómoda que conviene asumir cuanto antes: una caldera descuidada es dinero tirado cada mes. No hace falta que esté averiada para consumir de más. Basta con que lleve años sin una revisión en condiciones o que funcione con ajustes que ya no se adaptan a tus necesidades actuales. El mantenimiento de la caldera no es un gasto, es una inversión que se nota directamente en la factura del gas. Y en este artículo te explicamos por qué, y qué puedes hacer al respecto.

Por qué el estado de tu caldera afecta a lo que pagas

La caldera de gas es el corazón del sistema de calefacción y agua caliente de muchos hogares españoles. Como cualquier máquina que trabaja de forma continua durante meses, se desgasta. Y cuando se desgasta, su rendimiento cae: necesita más gas para conseguir el mismo calor.

Esto se traduce en algo muy concreto: si tu caldera tiene una eficiencia reducida, estás pagando en tu factura de gas por energía que en realidad no aprovechas. La combustión incompleta, el sarro acumulado en el circuito de agua caliente o un quemador sucio son factores que, por separado, pueden parecer menores, pero juntos hacen un daño silencioso y constante a tu bolsillo.

Revisiones obligatorias y recomendadas: en qué se diferencian

Aquí hay un punto que mucha gente confunde. Existe una revisión obligatoria de la instalación de gas, que marca la normativa española y que gestiona tu distribuidora de gas (no tu comercializadora). Esta revisión se realiza cada cierto número de años según el tipo de instalación y garantiza que no hay fugas ni riesgos de seguridad. Es diferente a la revisión de la caldera en sí.

La revisión anual de la caldera, en cambio, es la que hacen los técnicos del servicio oficial del fabricante o instaladores autorizados, y es la que de verdad impacta en el rendimiento del aparato. Muchas comunidades autónomas la exigen por normativa, pero incluso donde no es obligatoria, conviene hacerla igualmente.

¿Cada cuánto tiempo hay que revisar la caldera?

La recomendación general de los fabricantes y técnicos especializados es al menos una vez al año, preferiblemente antes de que empiece la temporada de frío (finales de verano o principios de otoño). Así evitas sorpresas en los meses en que más la necesitas y en los que más gas consumes.

Qué incluye un buen mantenimiento de la caldera

Cuando hablamos de mantenimiento de la caldera, no nos referimos a echarle un vistazo y ya. Una revisión completa por parte de un técnico cualificado debería incluir, como mínimo:

El coste de esta revisión suele rondar entre los 60 y los 100 euros, dependiendo de la empresa y la comunidad autónoma, aunque puede variar. Frente al ahorro potencial en gas a lo largo del año, la ecuación sale a favor del mantenimiento casi siempre.

Señales de que tu caldera no está funcionando bien

No siempre hay que esperar a la revisión anual para darse cuenta de que algo no va bien. Hay señales que conviene no ignorar:

Cualquiera de estos síntomas es motivo suficiente para llamar a un técnico sin esperar a la próxima revisión programada.

Más allá del mantenimiento: ajusta el uso diario de tu caldera

El técnico puede dejarte la caldera a punto, pero los hábitos de uso también influyen en lo que pagas. Algunas medidas sencillas que marcan la diferencia:

Usa el termostato con cabeza

Bajar la temperatura del termostato aunque sea un grado puede suponer un ahorro notable al final del año. Lo ideal es programar temperaturas distintas según la franja horaria: más alta por la mañana y por la tarde, y reducida por la noche o cuando no hay nadie en casa.

Purga los radiadores al inicio de la temporada

El aire atrapado en los radiadores hace que se calienten de forma desigual y obliga a la caldera a trabajar más tiempo. Purgarlos al comenzar el invierno es sencillo y gratuito, y mejora el reparto del calor de forma inmediata.

No tapes los radiadores

Parece obvio, pero colocar muebles, ropa o cortinas delante de los radiadores impide que el calor se distribuya correctamente por la habitación. La caldera interpreta que no se está llegando a la temperatura deseada y sigue funcionando más de lo necesario.

Revisa también tu contrato de gas: ahí puede haber un ahorro todavía mayor

Mantener tu caldera de gas en perfectas condiciones es una parte importante del ahorro. Pero hay otro factor que mucha gente pasa por alto: el contrato que tienes con tu comercializadora de gas. Es perfectamente posible que estés pagando más de lo necesario, ya sea porque llevas años con la misma tarifa, porque tu perfil de consumo ha cambiado, o simplemente porque en el mercado existen ofertas mejores que la tuya.

En Hogar Asesores analizamos tu factura de gas de forma completamente gratuita. Revisamos tu tarifa actual, tu consumo y las opciones disponibles en el mercado para decirte, sin compromiso, si puedes mejorar las condiciones de tu contrato. Si hay una comercializadora que se adapta mejor a tu situación, te gestionamos el cambio sin que tengas que hacer nada y sin cortes en el suministro.

Una caldera eficiente más un contrato de gas optimizado es la combinación que más ahorro puede generarte. Empieza por lo que está en tu mano: mantén bien tu caldera y deja que nosotros revisemos si también puedes pagar menos por el gas que consume.

¿Quieres saber si estás pagando de más?

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